Soy un mar de contradicciones: Me muero por tener hijos, me enternecen tanto los niños, me encantaría que alguien me llame "mamá" y poder leerles cuentos antes de ir a dormir, pero a la vez me aterra la idea de perder mi juventud cambiando pañales, de dejar de vivir mi vida y dedicar cuerpo y alma a educar a alguien que dependerá de mi.
Sueño con casarme y llegar vestida de blanco al altar, no obstante, siento pánico por dejar parte de mi libertad. No quiero estar sola siempre, pero hay momentos en que la compañía me llega a hartar.
¿Qué es lo correcto? no lo sé, tal vez nunca sepamos que nos hará realmente feliz...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario